Dispositivo energético desplaza la imagen del árbol como elemento del paisaje para pensarlo como un sistema activo de captación, conducción y emisión. Encendido desde la raíz hasta las ramas, el organismo aparece como una estructura sensible atravesada por una energía que circula, conecta y transforma. La obra no representa un árbol: lo convierte en dispositivo, en una forma visible de esa fuerza latente que atraviesa la materia viva.