Cuando el tiempo se detiene plantea una pregunta esencial: cuando morimos y nuestro tiempo termina, ¿qué queda de nosotros?El reloj... Read More
Cuando el tiempo se detiene plantea una pregunta esencial: cuando morimos y nuestro tiempo termina, ¿qué queda de nosotros?
El reloj representa la interrupción definitiva de la vida, mientras los discos, los circuitos y los objetos tecnológicos recuperados actúan como depósitos de recuerdos, imágenes y fragmentos de una existencia. Los módulos separados evocan una identidad que se dispersa, pero las líneas que los recorren continúan conectándolos, como los vínculos y las huellas que permanecen en la memoria de los demás.
Mediante pintura, arena, cartón y materiales destinados al abandono, la obra reflexiona sobre la ausencia y la permanencia: el cuerpo desaparece, el tiempo individual se detiene, pero algo de lo vivido continúa existiendo.