La obra está realizada en acrílico sobre lienzo, con una aplicación mixta que combina capas diluidas, veladuras y empastes puntuales. Se aprecia un trabajo de superposición cromática que genera profundidad atmosférica y vibración visual.
La paleta es contrastante y expresiva con predominio de tonos cálidos en el cielo y en el foco central de la escena, y tonos fríos en el paisaje circundante. Este contraste no sólo organiza la composición, sino que también intensifica la sensación de espacio y dramatismo lumínico.
La pincelada es mayoritariamente suelta y gestual, especialmente en el paisaje, lo que refuerza un carácter expresionista. En las figuras de los jinetes y caballos hay mayor definición y control del trazo, combinando zonas de modelado más preciso con áreas de difuminado. Se observan variaciones texturales que sugieren movimiento y atmósfera.
La estructura compositiva se articula en torno a un triángulo dinámico formado por los dos jinetes y la presa central, lo que concentra la atención del espectador en el centro de la acción. El paisaje montañoso en segundo plano crea una perspectiva aérea que otorga profundidad espacial.
La iluminación es principalmente ambiental y simbólico, con un foco cálido que parece emanar del centro de la escena. Se crea una perspectiva atmosférica, lograda a través de gradaciones tonales y variaciones de saturación.
Las figuras parecen emerger del propio paisaje, lográndose mediante transiciones cromáticas y gestuales, reforzando una lectura de unidad entre seres humanos,animales y territorio.