"El espectro de Vermeer de Delft disfrazado de Cristóbal Colón desembarca en La Habana 500 años después" propone una reflexión sobre los ciclos de la historia y las complejas relaciones entre Cuba y España. La figura alegórica de Cristóbal Colón regresando a La Habana cinco siglos después simboliza un nuevo desembarco, no de conquistadores, sino de vínculos económicos, culturales e históricos. La obra plantea la paradoja de una ciudad marcada por el deterioro material que hoy vuelve su mirada hacia la antigua metrópoli en busca de inversión, restauración y renovación. En este contexto, La Habana aparece como un espacio donde pasado y presente se superponen, invitando al espectador a reflexionar sobre la memoria, la dependencia y la posibilidad de recuperar el esplendor que alguna vez la distinguió.
Lápiz/ Canson
29, 7 cm x 42 cm
2012