En ocasiones, los volúmenes orgánicos que realizo representan –por metonimia– a un cuerpo femenino; mientras que en otras ya no es posible distinguir otra cosa que puras abstracciones, masas y corpulencias en los límites de su propia resistencia matérica.
Desde lo formal, sigo investigando con distintas materialidades que me permitan la realización de acciones de fuerza sobre ellas, como llevarlas a su máximo potencial respecto a la gravedad y su peso. De esta manera, busco reflexionar sobre cómo se relaciona cada forma y volumen con su contexto y con el propio espectador quien se ve reflejado en ellas.
Desde lo conceptual, mi línea de investigación gira en torno a temáticas de género desde el punto de vista de la sensualidad, la sexualidad y la corporalidad. Busco señalar cómo las mujeres somos instrumentos de regulaciones y normas sociales, inherentes a nuestra construcción cultural, las que de una manera u otra terminan condicionando nuestro propio accionar.
Mi intención es lograr por medio de estos ejercicios de derrame matérico acercarme, metafóricamente, a la liberación de los preconceptos establecidos sobre los cuerpos, reflejando por tanto cierta placidez, relajación o desparpajo en cada uno de ellos, como si fueran acciones liberadoras de las normas que ejercen control sobre las conductas individuales que acallan voces y libertades.