DESCRIPCIÓN
APOCALÍPTICA, Estrellas apagadas.
Obra bidimensional que se presenta como un gran muro vertical, construido a partir de hojas del árbol ficus del Amazonas. Esta hojarasca, recolectada cuidadosamente del ecosistema amazónico, ha sido sometida a un proceso de tratamiento y prensado que preserva su textura orgánica, al tiempo que le otorga una solidez escultórica que desafía la fragilidad inherente de su origen vegetal.
El plano frontal de la obra está intervenido por 50 estrellas calcinadas, huellas ardientes que han sido marcadas con fuego sobre la superficie natural del material. Estas formas estelares, carbonizadas y penetrantes, evocan la memoria de lo efímero y de lo eterno, dejando cicatrices visibles en la piel vegetal del ficus, como si el tiempo, la historia o una fuerza ancestral hubieran atravesado la materia.
La obra se convierte así en un acto simbólico de resistencia y transformación. El uso de hojas del ficus, árbol emblemático de la biodiversidad y del equilibrio amazónico dialoga con el gesto violento y poético del fuego, creando una tensión entre lo natural y lo intervenido, entre la vida orgánica y la marca de lo humano.
APOCALÍPTICA, Estrellas apagadas, es un testimonio visual de lo que arde y permanece, de lo que se inscribe en la memoria de los territorios y de los cuerpos. La pieza se erige como un altar contemporáneo, donde la naturaleza se convierte en soporte de significados, y donde cada estrella quemada es una metáfora de lo que hemos perdido y de lo que aún brilla, incluso en medio de la ceniza.
ARGUMENTACIÓN
APOCALÍPTICA,
Estrellas apagadas.
La obra escultórica APOCALÍPTICA, Estrellas apagadas surge a
partir de una profunda preocupación por el acelerado y devastador deterioro
ambiental que afecta diversas regiones del planeta. Este fenómeno global,
impulsado en gran parte por intereses industriales, económicos, políticos y
sociales, plantea desafíos urgentes para la humanidad.
La obra busca no solo
denunciar esta alarmante realidad, sino también contribuir a la reflexión
colectiva mediante una propuesta artística que destaca la importancia de proteger
uno de los territorios ecológicos más significativos del mundo: la Amazonía
suramericana. Esta vasta región compartida por Brasil, Perú, Colombia,
Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, abarca más
de 7 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales cerca del 35% ya ha sido
destruido o gravemente afectado.
APOCALÍPTICA,
Estrellas apagadas pretende visibilizar la riqueza natural de
esta región, esencial no solo para la calidad de vida humana, sino para el
equilibrio ambiental del planeta entero. En su desarrollo, la obra articula
elementos técnicos, estéticos, científicos, políticos y conceptuales,
integrados en una propuesta escultórica de alto contenido simbólico.
Uno de los ejes visuales
centrales es la presencia de 50 estrellas en proceso de incineración,
dispuestas sobre una franja de follaje nativo de la Amazonía. Este follaje
representa una conexión directa con el territorio y funciona como una metáfora
visual inspirada en el concepto de los agujeros negros. Según recientes
descubrimientos en astronomía y astrofísica, estos no son simplemente zonas de
oscuridad o muerte, sino fuerzas cósmicas dinámicas que contribuyen al
equilibrio del universo.
En ese mismo espíritu de
transformación y esperanza, la obra propone una lectura crítica y al mismo
tiempo visionaria: que todas las naciones, y en especial las más desarrolladas,
sean llamadas a liderar una acción global para la protección de la naturaleza.
En este contexto, las 50 estrellas también hacen referencia a la bandera de los
Estados Unidos, sugiriendo que este país por su poder y responsabilidad, puede
asumir un papel protagónico en la defensa del planeta, reafirmando su grandeza,
compromiso y liderazgo global.