Mi lugar paraíso siempre ha sido el trópico, no imagino otra cosa que huela y se vea mejor.
La migración me ha llevado alejarme de mi atmosfera de ensueño, en Madrid los colores se me apastelan más, se me hace que todo tiene una especie de velo de niebla, una luz diferente se me manifiesta con colores incomparables a mi otro territorio, como un manto gris nostálgico que se produce al estar lejos de mi tierra, reflexiono en el futuro, en como será la luz de los días venideros, seguiré lejos, o irremediablemente el calor intolerante me acercara otra vez a mi luz de origen, pienso entonces en balnearios abandonados, ruinas que hablan de un pasado en donde la música se mezclaba con el agua aclorada, abunda el sol, pero no existe la gente, los espacios parecerán bloques desocupados, las montañas grandes unidades de color, un futuro inminente, hermoso pero solitario.
El momento exacto en el que deseé pintarlo no se me ocurre, deseé recordar algunos espacios del pasado, algunos que tienen una historia perdida en el tiempo de los sueños, quise como por instinto empezar a construirlos en mi cabeza, no estoy muy segura de que esas imágenes realmente existan o solo algún constructo de lo que se le antoja a la imaginación.