Esta obra integra una serie de tres, cuyo significado es el amor que la madre divina o cósmica y la madre terrenal expresan hacia el hijo. Con un esquema compositivo generado con una proporción aúrea y la forma ovoide como iniciadora de la vida. Como elemento distintivo de las madonas tradicionales enfatizo la mirada de la madre hacia el hijo como vínculo fundamental entre ambos. En esta pintura juego con las transparencias del manto que envuelve al niño acentuando el caracter protector y amoroso de la maternidad.