Nuestra conciencia es lo más parecido al juez interno que llevamos dentro y que nos indica el camino a seguir en esta vida. El sentido de arriba a abajo, nos traslada a la experiencia "como es arriba es abajo" y por último en un trazo sorprendente, se gira el color y aparece lo que aparenta ser "un ojo", el ojo de Dios infinito con su amor misericordioso. Una posición de aceptación, rendición y de puro amor.