Nací un primero de mayo de 1954 y pasé mis primeros años en los barrios de Belgrano y Colegiales de la Ciudad de Buenos Aires. Hice la primaria en la Goethe Schule a pesar de no tener raíces alemanas. Mi padre joyero, dibujante y diseñador me guió en mis primeros pasos. Mi madre, pianista, me regaló la música.
Fue en la secundaria, en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde comencé a apreciar la historia del arte, la arquitectura y el dibujo. Las técnicas visuales aprendidas con el profesor Helios Gagliardi, son apreciaciones que perduran en mi vida. Los años en la carrera de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, las experiencias de vida y los viajes fueron incentivos y valores para tratar de comprender el entorno: el ser y la naturaleza. La técnica y la arquitectura dan la forma concreta y la valoración estética. Creo en una mirada sensible, esencial para el conocimiento del ambiente, del paisaje y de la conducta humana.
Como arquitecta, trabajé de forma independiente en Buenos Aires y en Colonia del Sacramento, Uruguay. Me interesa el tema de Patrimonio y Preservación; así fue como conocí el barrio histórico y el paisaje urbano de Colonia, donde llevé a cabo varias intervenciones tanto en la ciudad como en la zona rural.
En el año 2014 descubrí el “Taller de la Psicología de la Forma” del pintor Oscar Cesar Mara. Allí comencé a revelar mis propias formas y manifestaciones, siguiendo una búsqueda interior. Los paisajes exteriores de viajes, campos y naturaleza se concentraron y dieron paso a expresiones interiores, revelando espacios desconocidos. Las convencionales líneas rectas se fueron esfumando desde los primeros encuentros con el lienzo.
Mi compañero de vida, Daniel, mis hijas Marina y Lucila, y mi perro Manolo también se ven reflejados en mis obras, sin ser vistos, pero acompañando cada pincelada y sentimiento.
Comprometida con la constancia del asombro, con las acciones que despiertan y emocionan los sentidos, así sigo con la siguiente búsqueda… Así, hasta el siguiente encuentro.